No perdí por no luchar, sino por pensar que podría ganar, que podría tenerte otra vez entre mis brazos y que tu harías lo posible por que te abrigara. Perdí por dejarme caer cuando tu querías que me derrumbara. Por pensar que en todo esto quedaba un cachito de amor. Y mírame, he pasado página, asumí perder y gané una derrota, pero gané. No me mires, pues no sería capaz de mentirte, y aunque lo hiciera, bastaría que me miraras a los ojos para verte a ti mismo, y entonces, descubrirías mi mentira .
No hay comentarios:
Publicar un comentario